En medio de críticas por su prolongada ausencia durante una semana marcada por intensos enfrentamientos armados en Guadalupe y Calvo, la alcaldesa Ana Laura González Ábrego acudió este jueves a Palacio de Gobierno, donde sostuvo una reunión privada con autoridades estatales y federales de seguridad.
El encuentro, celebrado al mediodía, fue encabezado por el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña Grajeda, y contó con la participación del comandante de la 42 Zona Militar, General Alejandro Gutiérrez Martínez, y del fiscal general del Estado, César Jáuregui Moreno.
De acuerdo con fuentes cercanas a la reunión, la presidenta municipal fue cuestionada por su falta de respuesta ante los llamados de auxilio durante los hechos violentos registrados en la cabecera municipal la semana pasada, así como por no mantener comunicación con autoridades ni con sus propios compañeros de partido. Trascendió que se le reprochó su decisión de resguardarse en su domicilio sin emitir información oficial durante varios días.
La alcaldesa llegó acompañada por Diego Villanueva, identificado como su asesor, y quien también es esposo de la delegada federal de Bienestar en Chihuahua, Mayra Chávez Jiménez. Su presencia generó incertidumbre, ya que no se precisó su calidad oficial dentro del Ayuntamiento ni del Gobierno estatal.
Contexto de violencia e incertidumbre
Entre el martes y jueves de la semana anterior, habitantes de Guadalupe y Calvo reportaron intensos enfrentamientos armados. A través de redes sociales circularon videos que evidenciaban los tiroteos en plena zona urbana. La ausencia de comunicación por parte del Gobierno municipal generó desconcierto y temor entre la población.
Fue hasta el viernes cuando la alcaldesa publicó un video en sus redes sociales explicando que las oficinas de la Presidencia Municipal habían sido cerradas como medida preventiva y que ella permanecía en su domicilio bajo resguardo de una escolta asignada por la Guardia Nacional. Aseguró que no había salido del municipio y pidió a la ciudadanía permanecer en casa.
“No me he ido, estoy aquí, como todos ustedes, resguardada. Hay muchas versiones que no son ciertas”, expresó en aquel mensaje.
El sábado siguiente, elementos del Ejército Mexicano arribaron al municipio para retomar el control y patrullar las calles, aunque los pobladores reportaron que la tensión persistía.
Reacciones y críticas políticas
A raíz de estos hechos, legisladores de diversas fracciones del Congreso local manifestaron su preocupación por lo que consideraron un vacío de poder en el municipio serrano. Incluso, la presidenta del Congreso del Estado, Elizabeth Guzmán, y la dirigente estatal de Morena, Brighite Granados, reconocieron públicamente que no habían logrado contactar a la edil durante la crisis.
Ambas funcionarias hicieron un llamado a fortalecer la coordinación institucional y a garantizar la seguridad en la región, aunque rechazaron que existiera una ruptura formal en las estructuras de gobierno.
Por su parte, comerciantes locales declararon a medios estatales su preocupación ante el impacto económico derivado de la inseguridad, señalando una drástica reducción en el tránsito comercial y un ambiente de temor que permanece incluso con la presencia militar.
Posicionamiento oficial
Tras la reunión en Palacio de Gobierno, González Ábrego emitió una breve declaración en compañía del secretario de Gobierno, en la que aseguró que ha permanecido en el municipio y reiteró su confianza en que la situación mejorará con la presencia de fuerzas federales.
Asimismo, anunció que uno de los acuerdos alcanzados fue trasladar la mesa de seguridad estatal a Guadalupe y Calvo para reforzar las acciones de vigilancia y atención en la región.
“Mi compromiso es con la población. Hemos trabajado, aunque algunos traten de desinformar. Confío en que con el respaldo de las instituciones federales y estatales, pronto regresará la tranquilidad”, expresó.
Hasta el momento, la situación en Guadalupe y Calvo continúa bajo supervisión militar, mientras autoridades locales intentan reestablecer la normalidad en la zona.
